El cuidado de una manta de lana va más allá de la limpieza básica, cuando se hace correctamente, puede mantener su manta suave, cálida y hermosa durante décadas.
La lana es naturalmente resistente a los olores, transpirable y antibacteriana, por lo que no necesita lavarse con tanta frecuencia como otros materiales. Aquí tienes algunos consejos para su mantenimiento y cuidado diario:
Sin embargo, cuando su manta de tartán necesite una limpieza más a fondo, siga estas sencillas técnicas para mantener su mejor aspecto:
Para una limpieza más segura y profunda, se recomienda la limpieza profesional en seco para todos los productos de lana.
Para simplificar las cosas, airee la manta. Cuélguela en el interior en un espacio bien ventilado o en el exterior en un tendedero. Si está en el exterior, asegúrese de que el tiempo es seco y evite la luz solar directa, ya que una exposición prolongada puede desteñir los vibrantes colores del tartán.
Coloque la manta en posición horizontal y utilice un cepillo de cerdas suaves para eliminar suavemente la suciedad y los restos. Cepille siempre en la misma dirección para evitar debilitar las fibras de lana.
Aunque la lana es naturalmente resistente al agua y a las manchas, los líquidos pueden acabar impregnándola. Para tratar las manchas pequeñas, utilice sólo agua fría o templada con un detergente específico para lana o muy suave.
Sumerja suavemente la zona afectada y séquela con un paño suave; evite frotar, ya que podría dañar las fibras.
Si lava la manta a mano, un secado adecuado es esencial para mantener su forma y calidad. Nunca cuelgue una manta de lana mojada, ya que el peso del agua puede estirar las fibras. Evite escurrirla o retorcerla, ya que puede dañar la estructura de la lana.
En su lugar, presione suavemente el exceso de agua y coloque la manta plana sobre una superficie limpia. Coloque toallas debajo (y opcionalmente encima) para absorber la humedad y ayudar a acelerar el proceso de secado.
Mientras la manta esté húmeda, vuelva a darle la forma original para evitar que se deforme.
Mantenga la manta alejada de fuentes directas de calor, como radiadores, y no utilice nunca una secadora, ya que el calor puede encoger y dañar la fibra.
Con el tiempo, las fibras sueltas pueden formar pequeñas bolitas. Esto es normal y no es motivo de preocupación. Utilice un peine o una afeitadora eléctrica y trabaje suavemente en una dirección para eliminarlas.
Recorte con cuidado los hilos sueltos con unas tijeras, ¡asegúrese de no tirar de ellos!
Evita el lavado a máquina siempre que sea posible. El calor y la agitación pueden hacer que la lana se encoja, pierda su forma y se debilite.